En un mundo donde el calentamiento global es el invitado no deseado que se quedó a vivir en el sótano, un grupo de elegidos están dando la pelea en diferentes frentes para salvar el planeta, a pesar de las corrientes populistas y la falta de acuerdo global.

Catherine Coleman Flowers se convirtió en la heroína del activismo ambiental en Estados Unidos, luchando incansablemente en los rincones olvidados de Alabama. No solo denunció las injusticias, sino que conectó los puntos entre la justicia ambiental, el cambio climático y las desigualdades sociales.

Jay Inslee, el ex gobernador de Washington, se ganó su lugar en el podio al desafiar la inacción federal con políticas locales valientes. Según Inslee, hay dos fuerzas imparables en este mundo: la subida del nivel del mar y el auge de las energías limpias.

Michael Bloomberg, el magnate sin pelos en la lengua, ha destinado una fortuna a proyectos ambientales, sin buscar aplausos en el camino. Desde su retiro de la alcaldía, ha demostrado que las acciones hablan más que las palabras.

Selassie Atadika, desde Ghana, cocina un futuro más verde y sabroso. Esta chef ha sido nombrada la pionera Global Table Fellow de la Universidad de Yale por su trabajo en la intersección entre comida, salud y cambio climático.

Bill Frist, el exsenador republicano convertido en médico y eco-activista, nos recuerda que el cambio climático es una emergencia de salud pública. Conectar los puntos entre el deterioro ambiental y las enfermedades es clave para generar consenso y acción.

Rainn Wilson, conocido por su papel en "The Office", se sumó al equipo de salvación del planeta al fundar Climate Basecamp, una organización que traduce la jerga científica del cambio climático en algo que todos podamos entender.

Estos seis personajes, cada uno desde su trinchera, nos muestran que hay esperanza y que las soluciones al desafío climático pueden venir de cualquier parte: ya sea desde la política, la ciencia, el arte o hasta la cocina. ¡La batalla por salvar el planeta está en marcha! ¡Prepárense, terrícolas!